ESCENA CONTEMPORÁNEA | CICLO AUTOR
CICLO AUTOR: DÉCIMO ANIVERSARIO
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| DIEZ AÑOS DEL “CICLO AUTOR” |
Todos los autores del Ciclo

1996
Homenaje póstumo
Heiner Müller (Al.)
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1997
B. M. Koltés (Fr.)
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1999
Samuel Beckett (Ir.)
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 2000
Harold Pinter (G. B.)
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 2001
Joan Brossa (Esp)
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2002
Sarah Kane (G. B.)
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2003
Michel Azama (Fr.)
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2004
Botho Strauss (Al.)
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2005
Caryl Churchill (G. B.)
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2006
Heiner Müller (Al.)
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La perpetuación de una idea se convierte en la idea misma: sólo el tiempo transcurre por ella y la hace existente, la crea e impulsa continuamente. No son visibles, sin embargo, todos los peligros y dificultades, los momentos álgidos ni las crisis por la que ha ido pasando nuestra idea, nuestro tan querido Ciclo. Un camino nada fácil hasta llegar a donde estamos, una aventura intensa y apasionada llena de emboscadas, derrotas y triunfos que nos han hecho mantenernos vivos y esperanzados después de diez años que se cierran con el autor que le dio origen: Heiner Müller.
En 1996 le hicimos un “homenaje de despedida” (había muerto el 30 de diciembre de 1995) en el que nos imbuimos en la representación de algunos fragmentos de sus obras y debatimos durante dos días las claves y valores de su persona y obra. Podemos considerar aquellos dos días como un prefacio a lo que posteriormente se ha convertido y ha supuesto la evolución del Ciclo, por eso estaba pendiente el que debíamos dedicarle.
Desde aquel lejano y tímido comienzo hasta hoy, ha pasado por nuestro Ciclo un nutrido catálogo de autores con los que hemos compartido intensas vivencias y unas enormes ganas de indagar en la esencia y posibilidades de la escritura dramática contemporánea. Se nos han cruzado en el camino creadores de la sensibilidad de B. M. Koltès, un soberbio dramaturgo lleno de profundidad, intuición y calidad que nos introdujo visionariamente en el mundo de la inmigración (entre otras muchas e importantes cuestiones) mas de 20 años antes del comienzo del estallido al que recientemente hemos asistido en Francia y que probablemente irá multiplicándose con el transcurso de los años y la torpeza e intolerancia de nuestros políticos y los intereses económicos a los que suelen estar entregados. La obra de Koltès nos puede ayudar y mucho a indagar y deducir las claves de tan trascendental problema.
Se nos plantó delante Samuel Beckett, un genio descomunal que puso patas arriba como nadie el concepto y la esencia misma del teatro, y que ha dejado tras de sí la incapacidad de muchos para seguir escribiendo (después de él: la nada). Beckett fue una conmoción que parecía haber agotado las posibilidades del hecho teatral vaciándolo hasta su última gota.
Nos topamos con ese enorme autor que es Harold Pinter, creador también de inexplorados mundos dramatúrgicos, amigo y en cierto modo amamantado por Beckett. Un imprescindible hombre de teatro que a pesar de su grave enfermedad tiene previsto interpretar en el Royal Court de Londres “La última cinta de Krapp”, de S. Beckett; una decisión de una exquisita lucidez, un gesto lleno de contenido y valentía que lo mantiene en plena forma moral y vital ante la injusticia que con tanto ímpetu ha defendido sin desmayo. Pinter pasó por el Ciclo con nueve de sus obras (entre representaciones y lecturas) y nos dejó absolutamente enamorados de su maestría y contundencia. Desde aquí mi enhorabuena al Nóbel que reciente y merecidísimamente le han concedido, y nuestro orgullo por aquel maravilloso Ciclo que compartimos tantos enamorados de sus obras.
Pasamos por el inclasificable Joan Brossa, por su magnífica capacidad de hacerlo todo poesía con una clarividencia propia de los genios y una vitalidad artística realmente encomiable: la obra de Brossa fue extraordinaria en todos los sentidos.
Nos detuvimos en Sarah Kane, una creadora maldita desbordada por el terrible mundo que nos rodea, devorada por la impotencia e innumerables desgarros, una intrépida escritora que quemó su caudal artístico en cinco obras magníficas que pulularán indefinidamente por el mundo sin peligro de agotar sus manantiales.
Nos visitó Michael Azama, autor polifacético e incansable, poseedor de una inquebrantable y fértil voluntad de trabajo. Con su manto de humanidad, su entrañable cadencia y su inagotable entrega y tesón nos dejó un dulce y suave recuerdo.
Nos citamos con Botho Strauss: intelectual, calculador, obsesionado con la pareja y sus devenires, creador de atmósferas muy propias de la modernidad, encerrado en su atalaya, en su cúpula de cristal por la que se filtran los rayos del sol como temiendo el daño a la intemperie y al sol mismo.
Y llegamos hasta la maravillosa figura de Caryl Churchill, con una obra dramática a sus espaldas de una calidad y un valor extraordinarios. ¡Disfrutamos tanto con su teatro!, tuvimos una de las sensaciones más plenas que el Ciclo nos ha proporcionado, sentimos la redondez, el equilibrio y el renovado deseo de seguir consiguiéndolo.
Una de las constantes de todos estos años creo que está en el compromiso que todos los autores elegidos han tenido y tienen con su dedicación artística y con la sociedad y la cultura en la que viven o vivieron. Siento gran gozo al poder nombrarlos a todos y augurar los venideros, y agradezco sin reparos la existencia de todos ellos.
Puede parecer que con este décimo Ciclo volvemos a Müller, pero en realidad por fin llegamos a él. l
Vicente León
Creador y director del Ciclo Autor
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